El aburrimiento me mata. Estoy muerta.
¿Por qué hay que hacer cosas cuando nada hay que hacer?
En la Nave de los Mundos Imaginados las cosas son de otra manera. Si es tiempo de hacer nada, hacemos nada. Y si se bosteza, buscamos donde dormir.
El cielo se ha nublado o eso colijo, porque el cielo no lo veo, sólo lo imagino. Escribo en una cárcel con paredes de cristal y cartón. El cristal produce brillos, pero la luz del sol se queda fuera. Y el cartón no da intimidad ni paz ni sosiego. Se oye todo a su través.
Pongo rumbo a la nave, aquí no aguanto más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario