No hay nada enfrente. Y cuando digo nada es oscuridad lo que veo. Los motores de la nave se están recargando, parece que estamos inmóviles, pero seguimos girando alrededor de la galaxia Kaos-K2. Intento usar todas las técnicas que conozco para no dejarme llevar por el hastío, pero veo cómo se va apoderando de mí poco a poco, de una manera inmutable.
Sé también que esto pasará y que se me olvidará, porque la programación funciona así. Pero mientras sucede, me mata.
Cuaderno de bitácora de la nave interestelar ECP I de la Federación de Mundos Imaginados.
viernes, 17 de agosto de 2007
jueves, 12 de julio de 2007
fresco julio
Estoy de nuevo en la nave. Fuera empieza a notarse el calor del verano, pero con mesura. No tengo prisa, en la nave se está bien, no se percibe el continuo runrún de los motores, como sí ocurre en el nicho de trabajo. Ya me he acostumbrado a estar allí, pero hay tardes que miro el reloj cada segundo.
jueves, 14 de junio de 2007
jueves gris
Faltan apenas dos horas para cambiar de paisaje. Echo de menos el cielo, el olor de la calle, la vida alrededor. La nave está en stand by, no hay misión urgente que cumplir y el cerebro central aprovecha para regenerar motores.
jueves, 7 de junio de 2007
El aburrimiento me mata. Estoy muerta.
¿Por qué hay que hacer cosas cuando nada hay que hacer?
En la Nave de los Mundos Imaginados las cosas son de otra manera. Si es tiempo de hacer nada, hacemos nada. Y si se bosteza, buscamos donde dormir.
El cielo se ha nublado o eso colijo, porque el cielo no lo veo, sólo lo imagino. Escribo en una cárcel con paredes de cristal y cartón. El cristal produce brillos, pero la luz del sol se queda fuera. Y el cartón no da intimidad ni paz ni sosiego. Se oye todo a su través.
Pongo rumbo a la nave, aquí no aguanto más.
¿Por qué hay que hacer cosas cuando nada hay que hacer?
En la Nave de los Mundos Imaginados las cosas son de otra manera. Si es tiempo de hacer nada, hacemos nada. Y si se bosteza, buscamos donde dormir.
El cielo se ha nublado o eso colijo, porque el cielo no lo veo, sólo lo imagino. Escribo en una cárcel con paredes de cristal y cartón. El cristal produce brillos, pero la luz del sol se queda fuera. Y el cartón no da intimidad ni paz ni sosiego. Se oye todo a su través.
Pongo rumbo a la nave, aquí no aguanto más.
lunes, 4 de junio de 2007
miércoles, 30 de mayo de 2007
martes, 29 de mayo de 2007
sábado, 26 de mayo de 2007
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